martes, 24 de noviembre de 2015

Negros de la periferia, dijo.

Observo y observo. No tanto nuestras reacciones, porque eran esperadas. Quienes pasan de ser oficialistas, a ser opositores… irrita un poco. A nadie la gusta perder, aunque se caretee.

Pero, me interesa no tanto la reacción de los nuestros. Sino, de los otros.
Los que pasaron de oposición a oficialismo. Pero, analizar la composición, como lo fue en un primer momento la nuestra: Los ciudadanos comunes adherentes y los militantes PRO.

El ciudadano común, el no militante, entiende o quiere creer que “cambiarán” los tratos, la militancia y demás. Tiene una perspectiva de la política más “armoniosa”; claro, la vive de otro modo. No la participa activamente, más que alguna que otra perdida publicación en su red social y la emisión de su voto.

Lo que no entiende es algo y se resume a una palabra: política. Y sin teorías, de las que uno puede estudiar en alguna materia que lleve su nombre. Es la política en su práctica, muy lejana o difícil de “encapsular” en teorías. Capaz se requieren dos o diez teorías entrelazadas que puedan llegar a dar un mapa conceptual la enmaraña que es la Práctica de la Política, desde su base a sus líderes.

Ejemplo, mi cuenta de Facebook. Poseo a todos. A los de un bando, como los del FPV (seríamos del peronismo, los K, al que pertenezco). Del otro bando, los de la UCR (familiares, como mi primo por adopción, que aprecio al margen de chicanearnos –hablaré sobre ello-). Del otro, a los del PRO (entiendo a algunos, como a mi amiga compañera de la Facultad, a otros no). Progresitas (entre ellos una de mis queridas amigas), del FIT (entre ellos, mi adorada colega), de Patria Grande, del peronismo en general, del Comunismo y demás (todos buenos compañeros, colegas y vínculos que poseo).

Se han dado cuenta que todos somos militantes. El ciudadano común, el que no participa en política, el fácilmente “engañado” por cualquiera de los sectores más duros de los espacios que he nombrado, le cuesta comprender… ¿qué? Entre otras cosas:

-Publicaciones. Cuando no las analiza quien las emite y para quien va dirigida (ejemplo, las mías, ácidas o duras por cierto, en algunas ocasiones).

-Debates. Considera que uno responde agresivamente a quien responde. Y a quien no, cree que uno no lo hace porque el otro es del lado de uno. Error, esa “agresión”, se llaman “chicanas”, algunas más o menos subidas de tono, entre los del mismo u otro bando militante. Pero, es habitual en política y es lo que hace a la pasión con la que se vive. Se entiende que el ciudadano común es susceptible a ello. Por ello, en la vida cotidiana, cuando un militante se vincula con un ciudadano común, advierte que este último dice: “Leí tus comentarios y tratás mal al otro”, sin entender que “ese otro” es otro militante con la que ya hay un vínculo político construido con ese trato, explícito e implícito.

-Discursos para la masa. Lo poseen todos los espacios. Hasta “Cambiemos”, que es lo nuevo. No hay espacio político dominante o con resonancia en el Pueblo, sin una masa que conduzca. Aún cuando un adherente a “Cambiemos”, diga que no es así esa teoría. A su pesar, es parte de la masa social que fue conquistada por un hilo discursivo que “pegó” en el inconsciente colectivo.

¿Eso es malo? Para nada. Es la política y el uso del poder, discursivo y real. Encuadrado en la democracia. La maravilla del mejor tipo de política creada en este mundo.

Pero, fuera de todo esto, ¿qué observé? Particularidades.

El ciudadano que ayer no era opositor, ni oficialista… hoy es oficialista (en menor medida, he encontrado la viceversa también, ante su preocupación). Tiene ese sentimiento “triunfador”. Y está bien. Pero sirve, para el resto, para que despierte de sus “prejuicios”. El militante político es el resultado de “sentido de pertenencia” a un movimiento político que se embandera en una o varias ideologías que lo representan. Son los ciudadanos comunes con un poco de interés en la política que están a un paso de militar, que nunca se animaron a reconocerlo, porque se creyeron “apolíticos” (sabemos que ello no existe).

Observo, por ejemplo, que ahora comentan en mi muro, cuando yo jamás lo he hecho en el de ellos. Ojo, me encanta, porque mi cuenta, a diferencia del común denominador, no oculta, borra, ni bloquea a nadie por como piense o hable; me banco todas. Leo todo lo que me aparece, si es que me aparece en el Inicio. Jamás busco el perfil de “alguien” para ver que piensa. Mi cuenta es ejemplo en democracia (nadie lo puede negar, nadie).

Hoy llevan una bandera “Cambiemos” en sus comentarios. Y ello no es casual, es causal. Se están convirtiendo en militancia. Los felicito, pero sólo a los que no llevan hipocresías. Están entendiendo lo que es pelear por sus ideales. Antes me decían a mí “fanático”, porque no comprendían lo que era participar en la política o enarbolarse una bandera política e ideológica. Y poseen misma reacción que yo, que no cuestiono sino que felicito. Porque lo que necesitan naciones como la nuestra son más ciudadanos partícipes activamente en política democrática.

No es fanatismo. Aunque si lo fuera, no es el fanatismo ortodoxo y duro. Las críticas, que siempre el público quiere que se hagan en ese espectro, se hacen en lo privado o reducido. Sería lo mismo que tildara de fanático a un Católico, o a quien se casa en una Iglesia, a los cuales considero que son los culpables de muchísimas matanzas humanas, tapadas con un excelente discurso de fe y respeto al prójimo, y punitivo del alma si no se lo respeta a un supuesto Dios. Y no es así. La fe no se puede cuestionar. Como tampoco, en política, las ideas y los proyectos cuando se pisa el umbral de la ideología (hay que darse cuenta cuando se pisa ese umbral).

O me tildaban de “soberbio”, porque tampoco comprendían que cuando uno habla con fundamentos ideológicos, empíricos y/o de archivo, posee un “impacto” shockeante por sobre las percepciones de quien acostumbra a hablar por hablar, de oído, o es susceptible a los rumores trágicos que sirven para mentes fáciles de victimizarse o sentirse parte de una sociedad “golpeada”, para desligar responsabilidades a factores externos por propias frustraciones e incapacidades. O simplemente, por carente de pasiones en algún rubro humano, como deportivo, académico, religioso, medioambiental, etcétera. Y si lo tiene, reina su mirada esquemática en no aceptarla en la política. Porque la política, gobierna por sobre todo lo que haya en el mundo. Por sobre TODO: Hasta en el sabor y componentes del caramelo que acabás de comprar o si tu perro puede o no ladrar.

Pero, el ciudadano común, el que está seguro que no militará jamás, vuelvo, no se ilusione. Entiendo su “fe”, su “esperanza” y demás. Insisto, lo nuevo aparenta realmente nuevo, pero no lo es más que en las políticas directas, algunos actos de Gobierno, pequeñas prácticas comunicativas y demás.

En lo que es la práctica política de lleno, desde la base, desde la militancia también posee sector duro. Podría decirse “de choque” y conformado por sujetos chocantes y asquerosos, que muestran la peor expresión de la política, enmarcada en la ideología que posea ese movimiento. Todo movimiento político, social y religioso (o lo que fuere) lo posee. Son los vínculos humanos organizados.

Ejemplo, en un kirchnerista/peronista/izquierda/progresista uno puede encontrar al que repite sin parar: “Gorila, forro, hijo de puta antipatria”, etc. En un Radical: “Hijo de puta, ignorantes, brutos clientelistas”. Y en un nuevo “Cambiemos”: “Negros de mierda, gordos forros de la periferia, choriplaneros, camporongas vayan a estudiar”, más o menos esas expresiones. Creo que no es necesario recordar la tapa de la revista "Noticias", opositora al kirchnerismo, anterior a la división que tanto se habla originó el kirchnerismo, con la foto de la Presidenta de la Nación MASTURBÁNDOSE.

Cada peor expresión, como todo movimiento la posee, encuadrada en su ideología o forma base de pensamiento. Sorprendidos por la peor, ¿no? Bueno, ella fue sacada de un militante del PRO, no cualquier militante. Uno que empezó solo en Mar del Plata, de apellido particular. Quien milita, en Mar del Plata, sabe a quién me refiero. Hoy es peso pesado en su espacio de militancia. Y quien milita, en cualquier espacio, sabe que ello no falta a la verdad. Incluso, es moneda corriente en ese espacio político, al observar distintos foros de comunicación en Internet donde participamos distintos militantes de todos los espacios. Eso es violencia real, decorada de sonrisas y colores vivos, que brindan frescura, con globos que dan sensación de inocencia e infancia.

Yo respeto y entiendo al ciudadano que elige o participa por convicciones, tradición o ideología. Incluso al que ha votado confundido, sin percibir los metamensajes discursivos. Pero me cuesta mucho respetar a quien lo hace sin conciencia de clase, burlona o por "anti" algo. El sujeto, y esto es universal, que se denomina "anti" algo, te da la pauta que su estructura de pensamiento es obtusa, tonta e impulsiva (es decir, carente de razón).

Entonces, Sr. Ciudadano Común. Le notifico: nada cambiará, más que en los actos de Gobierno reales. Es decir, lo que decida un Ejecutivo. El resto, es lo mismo. O peor. No se crea ese falso discurso de unión, armonía, paz y amor. Aprenda a contextualizar y analizar discursos y movimientos sociales.

La división existe y siempre existió, mucho antes del kirchnerismo aquí en Argentina. La diferencia es que no existía la intercomunicación que hoy existe, que permite la percepción más real de esa división. Cada movimiento político y social se conforma por: dirigentes, norma, militantes y adherentes; alrededor de todos ellos, el ciudadano que observa y vive sin involucrarse en tales movimientos.

Luego del 10 de Diciembre de 2015, mi programación pasará de oficialista a opositor (les sucederá a varios no militantes en viceversa, convirtiéndose en todo lo que criticaron). Recordando la decisión, en el marco de mi ideología y espacio para defender y representar a los no "anti". Porque, en mi caso, "anti PRO", no seré. Al margen de que haré uso de algunas prácticas sensacionalistas y trágicas, como han hecho contra nuestro movimiento. Advierto desde hoy.

Lo que debemos proteger, ustedes y nosotros, es la democracia, como lo fue este domingo pasado, que por cierto, fue maravilloso. El funcionamiento de las instituciones en el marco de las normas democráticas y diversas.

Pero, como dijo un compañero, siempre hay que proteger que “la idea de un país mejor, sobrepase al ombligo de uno”.-

miércoles, 4 de noviembre de 2015

NOS LA PONEN

¿“Voten a Scioli”? ¿Pero qué cosa es eso? ¿Quién lo dice? ¿Qué autoridad moral posee uno para sentenciar a la sociedad a quien debe votar, a uno u otro, o no votar a uno u otro?
No, no. Esa no es la problemática ni el cómo se arranca. Acá el problema es la ideología o el aparato que un candidato posee y la trayectoria reciente de uno u otro. La decisión la hará el pueblo. Lo que se tiene que hacer es concientizar, no indicar.
BATMAN
¿Van a culminar con el FINES? ¿El PRO.CRE.AR? ¿Hacer quitas salariales de públicos y haberes de jubilados? ¿Quitar los subsidios? Y… la verdad, no se sabe. Sí se sabe, que de no ganar Scioli, del otro lado hay una ideología distinta. No porque Macri “sea malo o un hijo de puta”. Sino, porque es neoliberal. Es su ideología, su impronta, su visión. Un pensamiento preparado para países bélicamente poderosos, inmersos en la política de romper las soberanías de otros, viviendo del mercado paralelo que generan las guerras (ventas de armas, drogas, medicamentos) y demás. Obviamente saben de qué país rey hablo y justamente no es Argentina. Bueno, pero eso es para un aula. Y me voy de mambo.
PUTOS
¿Qué significa eso de “neoliberal”? Que, entre otras cosas graves para las ideas sociales, fomenta la SÓLA participación de los privados en el mercado (aunque ahora, por campaña, lo niegue). Que, entonces, considera que el Estado sólo debe preparar el terreno jurídico para que los privados giren comercialmente, dejando incluso a criterio de ellos el sentido y protección social de los trabajadores y jubilados (ej. En EEUU la licencia por maternidad es de CERO meses por ley, sólo lo decide el criterio y poder económico del empleador porque se fomenta la productividad y no el lazo humano). Claro, un terreno jurídico preparado no para el amparo de la sociedad toda, sino para el amparo de los capitalistas. Que no sos vos, ni nadie. Porque vos sos empleado, en ese juego vos no decidís ni contás (sólo disminuís las ganancias de tu empleador). Es decir, fomenta la NO participación del Estado en las actividades y decisiones diarias de sus ciudadanos.
MASTURBACIÓN
¿Qué sucede con esto? Y, no… Macri tarado no es. Vivo sí. Sabe que la sociedad ve a la política como un “River/Boca” y que si le hacen “campaña de miedo”, sólo alcanza con decir “es mentira la campaña sucia que me hacen”, con vocecita de santo, víctima e inofensivo en iguales proporciones. No, no subestimo a la sociedad. Es la realidad y pura realidad, no porque uno cuando ganó durante 12 años haya ganado con tales estrategias. Sino porque hoy la realidad político económica es distinta y nuestro espacio político sufrió muchos golpes y desprestigios, entre ellos fotos montadas en una revista (”Noticias”) con la Presidenta de la Nación masturbándose. Eso es campaña sucia, pero fuera de las electorales. Lindo ejemplo, ¿no?
Casi me vuelvo a ir por las ramas nuevamente, pero retomemos la viveza de Macri… ¿suspenderá, de un día para el otro, todos los programas sociales que lleva a cabo el Estado gracias al Gobierno actual? ¿La discusión salarial (paritarias) que se hacen anualmente y garantizan, gracias al Gobierno, que los sueldos aumenten? ¿El préstamo estatal a sus ciudadanos, a tasas bajísimas, para que compren, construyan o reformen sus viviendas?
No, no lo va a hacer de un día para el otro. Porque le quemarían la Casa Rosada en dos segundos. ¿Cómo funciona la cosa? Con dos palabras: PAULATINA Y CAUTELOSAMENTE.
CHORI
¿De qué modo? Por ejemplo: Mar del Plata. Posee 450 comisiones, aproximadamente, de secundarios para adultos en un programa destinado a adultos que no tienen la posibilidad de cumplir todas las semana s con un horario fijo de lunes a viernes, por su labor sobre todas las cosas (changarines, cartoneros, constructores, trabajo autónomo, etc, etc). Un programa destinado a que el ciudadano salga siendo un ser crítico y pensante, innovador y creativo. Que sepa razonar, más allá de sus ideales.
Que conduzca sus ideas en un razonamiento, para que al hacer valer sus derechos tenga razón, aun no poseyendo la verdad.
¿Qué sucede con esas 450 comisiones? Muchas poseen 16 alumnos. Pocas 27. Y regularmente algunas tienen 7, 10 o 13 alumnos. Todas distribuidas en zonas donde jamás llegará la educación para adultos en el formato “Escuela N° XX Gral. Montoto”. Se montan en locales políticos (radicales, PRO, K, progresistas, FIT, FR, etc, etc), iglesias (todas las que se presten), garajes de casas y demás. Hasta di clases en un bar, cuando el edificio de la Sociedad de Fomento sufrió un desperfecto eléctrico. Todas ubicadas en el lugar que quede cómodo a TODOS los alumnos de cada una de ellas.
PIOJOSO
¿Qué piensa un neoliberal, a diferencia de un proteccionista? Que eso es gasto. Un gasto DISPARATADO al Estado. Primero, porque son mayores de 18 años. Acá, piensan ellos, el que no terminó su educación entre los 3 y 18 años, debe pagar y para ellos les preparo institutos privados que posea rédito económico (por ello no les voy a bajar los impuestos, pagan lo mismo o más). No tiene porque el Estado hacerse cargo, pagando salarios, de la irresponsabilidad (¿?) de esos ciudadanos (menos mal que esos locales son prestados y no alquilados).
NI PARA FORROS
¿Entonces cómo se procede? Ahorrando salarios (ATENCIÓN: a partir de aquí algunas de las siguientes líneas, en primera persona, serán redactadas como si yo fuese Macri). Esas tres comisiones chicas, las unifico. Queda pipí cucú de 30 alumnos, el máximo por comisión que exige la Resolución Ministerial (no ley). Si les queda lejos, no pasa nada. “El que quiera estudiar se moverá”, impongo el horario y si no puede… no irá. De 450 comisiones, bajaré a 370.
Con eso empujo nuevamente al ciudadano a la deserción escolar (llamado fomento a la ignorancia con el fin de dominar). De ese modo, en el plazo de un año, bajo a 300 comisiones. Provocando la deserción de algunos de las 70 que se reubicaron, quedándome menos. Y así, paulatinamente, caerá la matrícula y los docentes… dando efectividad al AJUSTE. Tendré 35 o 50 comisiones sin necesidad de finalizar el programa FINES. ¿Hubo decisión ministerial? No, no se requirió. La culpa, dirán, fue del “alumno que no quiso estudiar, por vagos”. Empujando, por lo bajo, logro que se invierta la responsabilidad hacia el parte del pueblo más desprotegido.
¿PRO.CRE.AR? Lo mismo, aumento los requisitos más de lo que poseen hoy. Impido más acceso, sin necesidad de que me acusen, mediáticamente en los medios de comunicación, que saqué un programa de viviendas para la clase media, media alta. El PRO.CRE.AR seguirá y nadie me lo podrá negar, pero nadie sabrá ni verá, con énfasis de gravedad, que posee más requisitos. Porque está, pero el que no puede acceder es por él, no por mí.
ENTREGÁ EL MARRÓN
¿Quita a los salarios o jubilaciones/pensiones? No, en el 2015 no es necesario. Con patear las paritarias, alcanza para licuar los ingresos de la gente. Tengo a Pato Bullrich. Sé que no cometerá el mismo error. Pero quiero algo similar, así el Estado no gasta tanto en empleados públicos ni en gente que no produce nada y está en su casa y posee mucho uso de obra social (jubilados, sí).
¿Salarios de los que no son públicos y dependen de un privado? Lo mismo, no ahogo a las empresas con tanta suba salarial. Pateo paritarias. Es más, abro las importaciones sin control en defensa de fábricas nacionales. Menos paritarias que discutir (razones obvias).
Y hablaría más, pero me tornaría aburrido y enroscado, si es que ya no lo hice. Aquí culmino con “mi yo macrista”.
Entonces, ¿es necesario decir “voten a Scioli”? NO. Es un disparate, finiquitemos con esta imbecilidad. Alcanza con mostrar lo distinto que es una posición ideológica, un aparato político y la raíz de los pensamientos que lo llevan a uno a su candidatura y la del otro. La de Macri neoliberal y la de Scioli hoy proteccionista. Porque al Scioli de hoy no lo puso ahí Menem. Sino, el pueblo. Y de Macri, nunca cambió su discurso de puertas hacia adentro. Concienticemos, pero que el pueblo decida. Que el pueblo no militante decida, pero aflojemos con los discursos militantes en públicos que no lo son. Porque si va a ser así, desde ya, acá mismo les firmo, Macri ya ganó.
El militante sabe lo que uno puede esperar de un discurso político. O por lo menos uno que se dedica a analizar los discursos de TODOS los políticos, contextualizando, detectando contaminantes falacias, y demás. Pero el público común, que no está inmerso en la política, que capaz adhiere a las decisiones tomadas, les decís “votá a Scioli” y se ofende. Hasta uno, militante, se ofende. Porque a la política hay que entenderla y la entiende sólo el que le pone pasión. Es más allá de Scioli o Macri y quien la tiene más grande.
EL OPI
Claro que voy a votar a Scioli, yo porque lo banco y sé todo lo que digo, participando activamente. Mi familia, que no es militante, también, pero no porque se lo dijiste. Sino porque saben lo que tenemos hoy y no hay que perder. En todo caso sostenerlo y mejorarlo. Porque “cambio”, como plantea Macri, no significa necesariamente “mejorar”; “cambio” es cambiar y punto, pero nada más. Al margen, que si uno escucha a su equipo, lo que dijeron este año (ni hace dos o tres, sino ESTE AÑO), da muy noventa (sabemos cómo termina eso). Y la “marcha atrás”, en el auto, también es un cambio.
Yo lo que quiero es lo mismo de hoy, LO MISMO, pero mejorado. Y sé, gracias a la capacidad de razón que poseo, que Scioli hoy representa la continuidad mejorada de esto. Limando las asperezas, fomentando la inclusión y formación de los más desprotegidos, cambiando la impronta discursiva que tanto nos critican, acrecentando la industria y producción nacional. Todo ello, es el camino correcto a la disminución de la inseguridad, desigualdad, pobreza, corrupción y demás.
Me desprendo del “voten a Scioli” y me sumo al “ELIJO A SCIOLI”, porque tengo argumentos y no meras opiniones.
Por una Argentina sin vacas que votan al dueño del matadero porque les dijeron, con amarillismo –ja-, que la ecologista que las cuidaba era una soberbia (amarillismo es mi agregado a lo que leí por ahí).
PD: Llegaste hasta acá. Las palabras sueltas esas, sin sentido, eran para conducirte a leerme. Abrazo.

lunes, 28 de septiembre de 2015

NO TE VOY A EXTRAÑAR, TE LLEVO SIEMPRE EN MI CORAZÓN

La verdad, no sé qué decirte. O a quien le escribo. Pero, hagamos de cuenta que lees. Y comienzo por decirte que muero por saber qué estás haciendo. Preguntar “¿Cómo estás? ¿Estás?”
No sabés lo doloroso, a veces, en silencio y a ocultas, ver pasar tu nombre, haciéndose uno el desinteresado o distraído, por la agenda del celular. Tenerte tan ilusoriamente cerca…
Pero inmediatamente surge la cuestión: “¿Quién responderá?”
Y, en plenos aires de verano, esa calidez con la que hemos iniciado un vínculo corto pero intenso, uno busca respirar profundamente, querer sentir como que en realidad estás y vas a responder, o aparecer… Exhalar el aire e inmediatamente volver a sentir la real realidad: de que no estás. De que dejaste un vacío existencial raramente inmaculado. Incluso, que le diste, como le he dicho a tu memoria anteriormente, entidad a algo que no palpaba tanto en mi entorno.
Entidad a la muerte. Un suceso natural y sin mayores dramas, si hablamos entorno a la vejez o un proceso biológico. Pero, esta entidad es más tenebrosa. Le tengo terror a la muerte, a la que no debía suceder. La veo muy lejana a la paz, en sujetos de nuestra generación. No estoy preparado para muertes intempestivas. Es un miedo latente, una alarma que tengo de temor a perder a alguien. El suicidio es un acto que no comprendo. Hasta me trauma el hecho de morir intempestivamente, porque demostraste que “la muerte existe, está”.
Hace poco pensaba en cómo se iniciaron las cosas. Un día de lluvia torrencial, esos de verano, medio latosos, pero con magia. De cortometraje, por la rapidez e intensidad. La idea de tomar mates conmigo, que había salido muy sospechosamente de tu parte. Te olía, pero no estaba seguro de tus intenciones. Esa búsqueda de ambos por saber del otro, ver si nos teníamos onda…. Descubrirnos. Qué iría a suceder si uno avanzaba al otro. Cosquillas en la panza. El dibujo de una auténtica sonrisa que duró meses.
Lo loco es que culminó todo, hoy hace dos años, otro de lluvia… más de resaca “invernal”, en una primavera que se anunciaba fresca y feliz.
Te pienso. Aún lo hago. Incluso pienso lo que quería decirte y lo que iba a ofrecerte. Sí, podríamos decirle amor. Un amor que estaba listo para serte entregado… pero que quedó, de sopetón, sin destinatario, sobre mis manos. Esa carita de manzanita que tenías, tan grata. Eliminaste toda ansiedad en mí con tu presencia, porque me transmitías protección o respaldo... SEGURIDAD. Tranquilidad de querer y ser querido. Al punto de que con vos había comenzado a dejar de fumar.
Me dijiste una vez: “No te voy a extrañar, porque te llevo siempre en mi corazón. Te quiero Pato.”. Nunca había entendido que eran despedidas en cuotas.
Y yo te extraño, eso te lo dije. También te quiero, pero me duele no recordar habértelo dicho en vida…

miércoles, 3 de junio de 2015

#NiUnaMenos

Antes de venir me sentía algo hipócrita.
Argoyuda a la Legrand. Pelotudo a un traidor de tus amigos ex amigo. Choto al caretón y triste de tu vecino de la vuelta. Hijo de puta al cargador que no cargaba o celular que se apagó. O a Macri cuando del "cambio" habla.
Y detesto la hipocresía. Pero sé que tengo un sentido de equidad y justicia inigualable (suena fanfarrón, pero poco me importa lo que crea el entorno que no le cabe lo que juzgo o sentencio a favor o en contra de algo o alguien), promoviendo la lealtad y respeto a decisiones que no afectan a terceros física o directamente (porque las susceptibilidades -que son indirectas o abstractas- se solucionan en terapia). Y de equivocarme, todos saben que cuando no tengo razón (no verdad, ya que no existe, sino razón), me retracto y disculpo.
Así que a partir de hoy me comprometo a eliminar, comenzando por la atenuación (cuestan los cambios culturales, sobre todo si al lenguaje nos referimos), insultos sexistas que dirijo a quien sea. ‪#‎NiUnaMenos‬

martes, 26 de mayo de 2015

No política

¿Qué es el apolítico más que un invento? O una utopía de ser humano. No de ciudadano. Lisa y llanamente un ser humano, pero en sentido animal. ¿Un animal literalmente? Exactamente. Un animal, en sentido literal. Un ser vivo raso. Es el fruto del absurdo. Es un absurdo opinando.
Pero ojo, con características de ciudadanía. Es un sujeto que opina de política, pero no reconoce que es político al hacerlo. Cree, erróneamente, que no es “político” porque no participa en política activamente, no adhiere a nadie, o quiere quedar bien con Dios y con el Diablo (sin saber que ambos se le ríen en la cara).
Es un sujeto que despotrica contra cualquier Gobierno de turno, apelando no a la democracia o a la calidad de ciudadano que un sistema político, creador de normas y fundamentos legales, le reconoció; apela a que no es “político”. Eso sí, requiere ayudas o un teléfono y de pronto se convierte en un “político”, entiende de la “política” y acude a quien despotricó. Obviamente, la política, que mientras se ríe de su hipocresía, le da esa mano.
Es un sujeto egoísta, generalmente. Requiere aprobación de terceros para creerse autosuficiente. Se cree tan autosuficiente que no comprende, ni entiende, que su bienestar y logros, su malestar y frustraciones, son obra de la política. La política es la que administra, “malabarea” y tira de los hilos del Derecho, la Economía, la Educación, la Sociedad, el Ambiente, la Salud, la Comunicación, el Trabajo y demás.
Nunca comprenderá que sus éxitos, sus viajes, su casa, su vehículo nuevo, su trabajo, su sueldo, su todo… SU TODO, la conformación de su familia, el ánimo con el que llega a su hogar, la formación que adquirió, etcétera… son fruto de la política. Sólo jamás lo lograría. Sino, cuando hay frustraciones (que en la vida de todo ser vivo las hay), serían de ese sólo sujeto frustrado y de nadie más.
Pero no, ese “apolítico”, a la hora de reclamar, responsabiliza a la política de su malestar aislado o frustración. Porque el “apolítico” es hipócrita. En ocasiones, tendencioso, perverso y proporcionalmente tonto.
Se ríe de la militancia, sobre todo de la militancia política, de cualquier color político, sobre todo de los dominantes. Los detesta. ¿Cómo no? Si no comprende que la política es el sostén de su vida, ¿cómo va a comprender que los militantes políticos son los sostenes de los proyectos políticos de país que se juegan en un territorio determinado? Proyectos políticos que le dan sostén incluso a su vida. El "apolítico" confunde inexorablemente "no gustarle" lo activo de la política, la política partidaria, con "neutralidad política" (que lleva de bandera la "apolítica"). Hasta hay militancia ambiental que cree ser "apolítica" (¿?).
Se ríe y se queja. Anhela lo que no es. Posee, en otras actitudes, la mala costumbre de admirar, habiendo ido (y hablando como si uno no las conociere), a las sociedades de otras naciones más poderosas de la cual pertenece. Hasta de sus conductas en sociedad, como la limpieza y el respeto por el otro. Pero, es el primero que, mientras lo dice, tira el envoltorio de su atado de cigarrillos saliendo del quiosco donde compró. O es el que se prende en la cadena ininterrumpida de insultar (no es lo mismo que disentir), a un sistema en vez de proponer (y con el tupé de ofenderse cuando se lo refuta, porque uno es militante).
Ocasionalmente, no en todos los casos, se da la pauta de que el “apolítico” posee memoria selectiva infundada (sobre todo en cuestiones de economía del hogar). Porque uno puede “olvidarse”, para progresar. Pero justamente entre comillas, lo que significa que en el fondo no se olvida porque se busca no repetir. Pero el “no político” es distinto. Olvida intencionalmente para luego olvidarse que se olvidó intencionalmente. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, en los que lograron una mejor fortuna que con la que nacieron, generalmente poseen problemas de clase (las que amo identificar). Proviene de familia obrera, laburante, o desamparada… obtiene un par de logros y cree ser oligarca (como si la oligarquía no viviera de la política). En este caso, es lo que vulgarmente se conoce como un auténtico “piojo resucitado” (no digamos piojoso, para no herir tanto). Los que no lograron esa mejoría económica, puede decirse, que son simples ciudadanos que buscan un responsable, como cuando sucede una tragedia y recurrimos a eso que dice llamarse Dios.
Cree, tontamente, que el mundo compra su sangre azul. Pero no se da cuenta que todos identificamos que es teñida y por anilina. Asiste a eventos, a restaurantes, a países, a cafetería que sin voluntad de la política no hubiese ido a ningún lado.
El apolítico no se da cuenta que es un ser despreciable, asqueroso, perverso, hipócrita, careta, moralino y político. Cree poseer discursos de equidad y neutralidad, como si el espectador o receptor fuera tan estúpido de no percibirlo.
Quien te diga que es “apolítico”, decile mentiroso y perverso ignorante selectivo. Ya que tiene todo de político. Porque la “apolítica” también es política. Y el “apolítico” es un pelotudo.
(Aclaración: algún "apolítico" leerá esto. Se ofenderá y disentirá. Y, corriendo el riesgo de quedar como un arbitrario o injusto, negará ser así)

lunes, 18 de mayo de 2015

Soy lo que seamos

Con memoria, tanta memoria que te preguntaré mil veces por tu historia.
Riamos sembrando antipatía. Hagamos de un chori con Coca la cena gourmet de toda cuasi-oligarquía.
Soy tan serio, que hago morisquetas cuando el alcohol elimina mi razón.
Tengo límites y gustos, por ello me gusta vivir libremente y, a menudo, que la regla sea sólo un susto.
Soy tan coherente que me gusta contradecirme, para luego analizar lo que es mi mente. Vivo con tranquilidad, la cual me mantiene en constante ansiedad.
Me interesás contradiciéndome, pero en el fondo aceptándome.
Que con brillo en los ojos, aceptes mi soga, tomes mi mano y vivamos fuera de ese pozo de humedad que no era soledad.
Que un libro no te haga sabio, adhiero a un necio ante necios. O a un querido por oídos.
Y que los caretas sean nuestras marionetas.
Que no ocupes un espacio, sino que te arraigues como hermano.
Que el aburrimiento de otros, sea más bien la diversión de nosotros. Hablar y enloquecer, también matear y silenciar. Horas, pero que parezcan segundos. Silencios gratamente ruidosos, sinónimos de anuncios.
Que la presencia sea suficiente para nuestra esencia, sin importar la posible física ausencia.
Me presento como persona. Distinta, como vos.
No son necesarios los abrazos, pero que abrazarte sea la transmisión de afecto en alta definición.
Que un mimo, sea un te quiero.
Que las palabras no sean el envoltorio de nuestra pasión, sino el certificado de nuestra expresión.
Que tu sonrisa sea mi sinrazón.
Que sepas que estoy, porque a donde vayas voy.
Porque cuando tenga que definir espero sepas que quiero volverte a elegir.-

martes, 12 de mayo de 2015

Cosa de rulos

Hasta no hace mucho tiempo tenía un peluquero.
Junto a su pareja (co-titular de la peluquería que poseen) siempre pregonaban, cuando el rol de victimita pobre y negrera (a la AFIP le gusta ésto) les quedaba al pelo, principios de respeto, equidad y demás con tal de plantar oposición política. Moralinas, claro. Ni ellos se la creían, a pesar de tener un conflicto de clase -las de Marx-.
Uno iba a la peluquería. E iban sus clientas pudientes (salvo algunas excepciones, "nuevas ricas" de sangre azul por anilina). Hablaban de los que menos tenían, como si fueran piojos "planeros", que no aportaban nada al Estado y para colmo "ellas" con sus impuestos los mantenían (ahí había un par de hijas de madres que pidieron la moratoria: HOLA). Imaginen lo que hablaban de los militantes (del color que fueran), pero peor de los oficiales. Eran todas autodidactas de la solidaridad, les faltaba la Sociedad de Beneficiencia (el que no sabe qué es averigüe, es parte de la historia social, similar a las patéticas ayudas del Jockey Club; nada más que con mucho "doble apellido y olor a bosta", como dijeron que decía Evita Perón cuando a ellas se refería).
Yo observaba el patético espectáculo, pensando lo feo que debe ser tener que sonreír ante esos comentarios y no poder decir que también se era un "piojo", capaz no "planero", pero piojo al fin, porque ni donde caerse muerto tenía, ya que alquilaba a los 50 y laburaba sol a sol. Aclaro algo, mucha gente lo hace y no veo que sea negativo, incluso que vive en la propiedad de sus padres. Salvo que se crean lo que no son y se rían de los pobres (esto último, inadmisible incluso para el rico fanfarrón que no tenga sentido social e integrador). Pero volviendo, qué triste no poder dejar de sonreír porque eran clientas a las cuales perder si sucedía. Clientas que son formadoras del concepto "piojo", aludiendo no al vago, sino al que le faltaron oportunidades en la vida. Clientas de la fábrica de "sos mi amigo gay, pero no me gustaría que adoptes" o "son negros, pero no de piel, sino de alma" o "PRO.CRE.AR es para mantenidos, vagos y negros de este Gobierno" (y sus peluqueros, reitero, sin casa o techo propio aún).
Ese sujeto, jocosamente (toda broma posee verdades: no me bancaba y me fascinaba que así sea, sobre todo cuando a la política se refiere), me tildaba de "ciego", "fanático" y demás sólo por defender este Gobierno de turno. Bueno, estamos hablando de un sujeto que opinaba sobre mi capacidad visual, que no sabe escribir sin faltas de ortografía o darse cuenta a lo que le ponía "me gusta".
Y a esta última expresión, facebookera, me referiré. Porque ella fue la que me provocó escribir ésto. Ella y Tinelli. Sí, el Cuervo. Personaje amado y odiado. Controvertido. Estaba observando su presentación 2015. Nombró a Camilo Cienfuegos. CIENFUEGOS.
Sorpresa la mía. El peluquero es fan de Tinelli, junto a la masa inerte cerebral de amistades que posee, que sólo sirven y aportan al mundo "selfies". Cienfuegos fue el motivo de que, quien reclamaba respeto y tolerancia, me borrara por opinar en mi cuenta lo que yo defiendo.
Un día, en una publicación de esas ásperas que hago, comenta un amigo mío, compañero de la Facultad, militante comunista (que por algo a su cuenta de Facebook apellidó "Cienfuegos"), disidiendo. ¿Y qué veo? Un "me gusta" del que me trataba de ciego, que no veía.
Las vueltas de la ignorancia, de la torpeza, del opinar por opinar. Ponerle "me gusta" a un comentario con alta connotación de izquierda, cuando se sostiene la más tonta derecha, junto con un grupo de tontos que no saben ni quiénes son. ¿Ciego yo? ¿O ciego él que no sabía identificar ni lo que lee o escucha? Así opina. Así opinan.
Claro, se lo hice notar. En complicidad con mi amigo comunista, que adhirió en hacérselo notar. ¿Por qué? Porque los honestos no queremos aplausos de quienes no adhieren a nosotros. Preferimos la realidad. Y mi amigo es honesto.
Ahora, volviendo otra vez. ¿Habrá buscado quién es Cienfuegos, como lo invité a que lea en aquella oportunidad, previo a que me borre porque le dio vergüenza y no tuvo huevos de bancársela? Capaz junto a su rasa pareja, fiera intelectual, que cree no ser "bruta" por haber hecho dos materias de Derecho. Como si los títulos, o el dinero, purgaran la bestialidad e ignorancia (Psst, psst... Si me estás leyendo o te llevaron la copia de esta publicación, te mando saluditos; te aprecio, eh).
No sé. Pero estoy seguro que gracias a Tinelli, hoy la rata que escapa por tirante, pegada al televisor mientras calla al ambiente, se acordó de mí. Como hoy yo de él. Está bien, tal vez no se acordó. No seamos tan ególatras. Pero me sirvió como conejillo de Indias para redactar algo de índole socio-política. Igualmente, la diferencia, yo no me fui (yo me banco lo que me dicen, no escapo a nada; refuto o callo). Se fue él (ellos no te fuman y hablan, uno habla y no te fuman, ¿perdón?). Comenzó él con un "ciego", continué yo con un "no formado". Y en situaciones que amo: ridiculizar políticamente a posiciones de vida contradictorias. Como ser gay y del PRO, pobre y del PRO, etcétera.
Recuerdo a un docente, digamos comunista, amigo mío, que me dijo: "A vos no te bancan y te detestan porque tenés apariencia y vida de estereotipo PRO, pero sos un tipo de pensamiento social y común , que no se le caen los anillos y pisa barrios como tal es ". Y amé que me diga eso.
Porque todos hablan de política, sociedad e ideologías. Lo que no saben es que con vivir en una sociedad no alcanza para saber de ello. Hay que involucrarse. Y se creen sabios. Sí, bueno. Lo son, de la pelotudez humana. Si en el más tonto y nimio acto cotidiano, como en una red social, sucede ello, y uno lo puede observar, ¿imaginan cómo serán en la vida real? Bueno, no imaginen. Vayan a la peluquería, a hacerse los rulos.-

domingo, 10 de mayo de 2015

Con apariencia de cordero

¿Qué estoy pensando? En las miserias humanas.
¿Qué es la traición?
Es una conducta de mediocres. Más si es contra una amistad. Un acto de rebeldía a la estabilidad emocional propia y un atentado a la ajena. Una especie de ceguera en la asunción de la responsabilidad, porque generalmente es seguida de la teatralización de victimización.
Es un autoflagelo para quien lo comete, porque luego se arrepiente. Más cuando llora soledad y reclama amistad. A menudo, proviene de actos impulsivos. Actos no pensados, pero no por inconsciencia, para atenuar culpa, sino por inmadurez.
La búsqueda del perdón de la víctima. Y el intento de trasladar al espectador, tercero observador, la ausencia de razón, ante tal conducta de falta de palabra a una amistad, como si hubiera algo que comprender y encuadrar en una moral; es decir, costumbres o conductas medianamente aceptadas.
Es el certificado de mala persona. No se requieren insultos, a menudo, menos cuando uno sentencia con una sencilla expresión: mala persona. Motivado en el prontuario, la irresponsabilidad, caradurez y ocultamiento, incluso que afecta a amistades que aún confían en el victimario, creyendo que lo conocen. Busca el amparo y comprensión en otros vínculos de amistad, vestido de cordero, a los cuales también engaña.
No hay peor cosa que una traición. Porque ni es enemistad. Quien comete enemistad manifiesta enfrentamiento; se lo ve, se lo espera. En cambio, quien construye traición (porque es premeditada y proyectada) inventa confianza y cordialidad, amistad y bondad. Sonríe y recurre a trilladas manifestaciones de equidad para mitigar diferencias ajenas.
Es imprevisto y egoísta. De baja estofa, con cáscara de buen tipo. Rey de la doble moral. El enemigo tiene un propósito y personalidad. El traidor no sabe quién es socialmente. No se halla.
El escorpión que pica a la rana, mientas lo está ayudando a cruzar al río. El escorpión que se ahoga en sus propios actos, no por estúpido, sino por jodido.-

martes, 28 de abril de 2015

Guerra fría

Puja de emociones. Amor y odio. El orgullo del vencedor vencido.
La incomprensión, la sinrazón... el bienestar de la superficialidad que perturba la melodía de la felicidad.
Los recuerdos que cuestionan al presente. El presente que racionaliza las conductas. Y el condicional que sentencia el futuro emocional.
La ceguera que no permite ver que nos perdimos. Nadie sabe porqué. Nosotros tampoco. Sin embargo, somos conscientes de esta lucha de poder del doler.
Esto no es tregua, ni guerra. Es guerra fría.-

domingo, 26 de abril de 2015

ESA ADICCIÓN A VOS QUE HOY ME HACE ODIARTE

(...) ¿Estoy dolido? Si, la verdad que si. Rencoroso y todo eso, capaz que también. Yo no la careteo. No tengo un desfasaje discursivo con la realidad y lo sabés muy bien. Menos cobarde, para charlar e intentar recuperar un vínculo que realmente quería y querías. Digo todo esto porque no está mal estar mal por un amigo perdido o lo que fuere que hayamos sido. Lo aclaro porque conozco tu lógica de razonamiento, ególatra que requiere estar en el centro de atención, retroalimentándose de sujetos ficticios cueste lo que cueste. Y si no lo está huye como rata por tirante, haciéndose el artista sin que nadie haya comprando un boleto para esa obra de teatro.
Estás en el centro hoy para mi, pero no por algo realmente copado. Esa es la pena. Que te recuerden como un gil utilitarista o egoísta o poco humano. Me demostraste todo lo que no quise pensar que eras, que todos me advertían, pero que el tiempo juntos hizo que no recordara. Porque eras mi amigo o algo más. Y no de ese truchaje berreta, que no saben dónde caerse muertos, viviendo lo que no son y no serán jamás. Porque notificate de algo, para hablar de alguien hay que tener huevos. Porque siempre estará el derecho a réplica, al cual hay bancarse escuchar o leer. Obviamente, ahí no hay huevo.
Bueno, me fui de mambo. Volviendo a tu natalicio, espero que realmente tengas una buena vida y la aproveches al máximo. Hagas lo que te llene el alma y no los álbumes.
Y, sobre todo, seas feliz. No la simules. No hay peor cosa que estar vacío y engañar al testigo. El estado de felicidad simulada desaparece algún día, se sincera sin necesidad de fotos que lo acrediten... y ahí es donde uno se da cuenta quien realmente es. Lindo sería encontrarse con una persona querida y social, feo con sólo un plástico del cual ni siquiera podés ser titular.
Quizás no debería deseartelo, pero lo hago. Entiendo que lo vas a necesitar. Vi tu foto, me alegra verte feliz (y lo sabés muy bien), sinceramente. Quizás hay modos diversos de demostrar felicidad y yo no concuerdo con los tuyos, claramente. Como puede ser este modo de democratizar mis emociones vía texto y publicidad. La pelotudez eterna no es negocio. El día que lo comprendas, ojalá no poseas unos pocos minutos para disfrutar la plenitud.
Un saludo enorme y de nuevo, te deseo lo mejor. Un gran, gran abrazo. Con tremenda bronca, decreto un punto, no sé si final, a este capítulo de una fantástica e ilusoria historia con aparente triste final.-

                                                                                PASL

Nota: Fragmentos de una carta real, que nunca llegó a destino, y me reservo en la privacidad.-

domingo, 19 de abril de 2015

A que le llaman...

El hueco que dejas en mí es tan profundo y vacío que la nostalgia hace un eco ensordecedor, ahuyentando lo más sano que transmita calor.
Necesito ser nuevamente conquistado. Acompañado y abrazado, aunque sea por lo que creí eras ser.
Temo confiarte, aunque quien lo hace dice ser feliz. Vos sos ciego y yo muy pensante. A pesar del anhelo en lo cotidiano, te pienso, siento y me abrumo. Sólo entregarme y jugarme, apostando el tiempo de un camino con etapas perentorias.-