Hasta no hace mucho tiempo tenía un peluquero.
Junto a su pareja (co-titular de la peluquería que poseen) siempre pregonaban, cuando el rol de victimita pobre y negrera (a la AFIP le gusta ésto) les quedaba al pelo, principios de respeto, equidad y demás con tal de plantar oposición política. Moralinas, claro. Ni ellos se la creían, a pesar de tener un conflicto de clase -las de Marx-.
Uno iba a la peluquería. E iban sus clientas pudientes (salvo algunas excepciones, "nuevas ricas" de sangre azul por anilina). Hablaban de los que menos tenían, como si fueran piojos "planeros", que no aportaban nada al Estado y para colmo "ellas" con sus impuestos los mantenían (ahí había un par de hijas de madres que pidieron la moratoria: HOLA). Imaginen lo que hablaban de los militantes (del color que fueran), pero peor de los oficiales. Eran todas autodidactas de la solidaridad, les faltaba la Sociedad de Beneficiencia (el que no sabe qué es averigüe, es parte de la historia social, similar a las patéticas ayudas del Jockey Club; nada más que con mucho "doble apellido y olor a bosta", como dijeron que decía Evita Perón cuando a ellas se refería).
Yo observaba el patético espectáculo, pensando lo feo que debe ser tener que sonreír ante esos comentarios y no poder decir que también se era un "piojo", capaz no "planero", pero piojo al fin, porque ni donde caerse muerto tenía, ya que alquilaba a los 50 y laburaba sol a sol. Aclaro algo, mucha gente lo hace y no veo que sea negativo, incluso que vive en la propiedad de sus padres. Salvo que se crean lo que no son y se rían de los pobres (esto último, inadmisible incluso para el rico fanfarrón que no tenga sentido social e integrador). Pero volviendo, qué triste no poder dejar de sonreír porque eran clientas a las cuales perder si sucedía. Clientas que son formadoras del concepto "piojo", aludiendo no al vago, sino al que le faltaron oportunidades en la vida. Clientas de la fábrica de "sos mi amigo gay, pero no me gustaría que adoptes" o "son negros, pero no de piel, sino de alma" o "PRO.CRE.AR es para mantenidos, vagos y negros de este Gobierno" (y sus peluqueros, reitero, sin casa o techo propio aún).
Ese sujeto, jocosamente (toda broma posee verdades: no me bancaba y me fascinaba que así sea, sobre todo cuando a la política se refiere), me tildaba de "ciego", "fanático" y demás sólo por defender este Gobierno de turno. Bueno, estamos hablando de un sujeto que opinaba sobre mi capacidad visual, que no sabe escribir sin faltas de ortografía o darse cuenta a lo que le ponía "me gusta".
Y a esta última expresión, facebookera, me referiré. Porque ella fue la que me provocó escribir ésto. Ella y Tinelli. Sí, el Cuervo. Personaje amado y odiado. Controvertido. Estaba observando su presentación 2015. Nombró a Camilo Cienfuegos. CIENFUEGOS.
Sorpresa la mía. El peluquero es fan de Tinelli, junto a la masa inerte cerebral de amistades que posee, que sólo sirven y aportan al mundo "selfies". Cienfuegos fue el motivo de que, quien reclamaba respeto y tolerancia, me borrara por opinar en mi cuenta lo que yo defiendo.
Un día, en una publicación de esas ásperas que hago, comenta un amigo mío, compañero de la Facultad, militante comunista (que por algo a su cuenta de Facebook apellidó "Cienfuegos"), disidiendo. ¿Y qué veo? Un "me gusta" del que me trataba de ciego, que no veía.
Las vueltas de la ignorancia, de la torpeza, del opinar por opinar. Ponerle "me gusta" a un comentario con alta connotación de izquierda, cuando se sostiene la más tonta derecha, junto con un grupo de tontos que no saben ni quiénes son. ¿Ciego yo? ¿O ciego él que no sabía identificar ni lo que lee o escucha? Así opina. Así opinan.
Claro, se lo hice notar. En complicidad con mi amigo comunista, que adhirió en hacérselo notar. ¿Por qué? Porque los honestos no queremos aplausos de quienes no adhieren a nosotros. Preferimos la realidad. Y mi amigo es honesto.
Ahora, volviendo otra vez. ¿Habrá buscado quién es Cienfuegos, como lo invité a que lea en aquella oportunidad, previo a que me borre porque le dio vergüenza y no tuvo huevos de bancársela? Capaz junto a su rasa pareja, fiera intelectual, que cree no ser "bruta" por haber hecho dos materias de Derecho. Como si los títulos, o el dinero, purgaran la bestialidad e ignorancia (Psst, psst... Si me estás leyendo o te llevaron la copia de esta publicación, te mando saluditos; te aprecio, eh).
No sé. Pero estoy seguro que gracias a Tinelli, hoy la rata que escapa por tirante, pegada al televisor mientras calla al ambiente, se acordó de mí. Como hoy yo de él. Está bien, tal vez no se acordó. No seamos tan ególatras. Pero me sirvió como conejillo de Indias para redactar algo de índole socio-política. Igualmente, la diferencia, yo no me fui (yo me banco lo que me dicen, no escapo a nada; refuto o callo). Se fue él (ellos no te fuman y hablan, uno habla y no te fuman, ¿perdón?). Comenzó él con un "ciego", continué yo con un "no formado". Y en situaciones que amo: ridiculizar políticamente a posiciones de vida contradictorias. Como ser gay y del PRO, pobre y del PRO, etcétera.
Recuerdo a un docente, digamos comunista, amigo mío, que me dijo: "A vos no te bancan y te detestan porque tenés apariencia y vida de estereotipo PRO, pero sos un tipo de pensamiento social y común , que no se le caen los anillos y pisa barrios como tal es ". Y amé que me diga eso.
Porque todos hablan de política, sociedad e ideologías. Lo que no saben es que con vivir en una sociedad no alcanza para saber de ello. Hay que involucrarse. Y se creen sabios. Sí, bueno. Lo son, de la pelotudez humana. Si en el más tonto y nimio acto cotidiano, como en una red social, sucede ello, y uno lo puede observar, ¿imaginan cómo serán en la vida real? Bueno, no imaginen. Vayan a la peluquería, a hacerse los rulos.-


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