domingo, 19 de abril de 2015

A que le llaman...

El hueco que dejas en mí es tan profundo y vacío que la nostalgia hace un eco ensordecedor, ahuyentando lo más sano que transmita calor.
Necesito ser nuevamente conquistado. Acompañado y abrazado, aunque sea por lo que creí eras ser.
Temo confiarte, aunque quien lo hace dice ser feliz. Vos sos ciego y yo muy pensante. A pesar del anhelo en lo cotidiano, te pienso, siento y me abrumo. Sólo entregarme y jugarme, apostando el tiempo de un camino con etapas perentorias.-

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