domingo, 21 de febrero de 2010

Enamorarme del enamorado

Qué años. Qué fin de año. Qué verano. Qué días.

Voy a pescar, y a pescar pescados de los que nadan. Pero, tardo en salir. Entro mil veces a casa buscando siempre lo mismo, que no encuentro. Lo encuentro. Me subo al auto, y en el camino recuerdo que no recordé, y vuelvo. Me harto y pienso en que estoy distraído. Pero, no pienso en por qué lo estoy. Bueno, en realidad no pienso en el por qué, porque lo conozco. Me faltás vos. Sí, vos quien me pueda ayudar a ser pleno.

Es raro todo igual. Porque has venido una vez. Pero, me costó aceptarte. Cuándo tocaste la puerta, abrí y te eché. Otras veces, has hecho sonar mi celular, y no lo atendí. O no respondí algún mensaje que me enviaste.

Otras veces, llegaste. Feliz. Pero, me dejaste. Te fuiste sin dar explicaciones, y me dolió. Aún duele. Claro, lo sé. A vos también, cuando te he dejado. ¿Pero qué pasa? ¿Es Incapacidad? ¿Es Soberbia? ¿Es Venganza? ¿O Destino?

No sé que pasa. Te vestís mal. O por lo menos no como a mí me agrada. O yo estoy mal vestido para vos, y no estamos en sintonía. Dicen por ahí, que eres polígamo. Es decir, dicen que siempre llegás, porque a todos llegás. Eso es lo único que me tranquiliza. Me tranquiliza, aunque a quienes has llegado muchas veces los dejaste en banda y se cansaron de verte la cara, decidiendo no volverte a ver. Pero tuvieron la grata experiencia, y la mayoría, cumplieron con sus proyectos.

Sí, lo sé. Soy jóven. Te veré vestido con diversos atuendos. Algunos me gustarán, otros no. Pero quiero que con uno de ellos, hagamos más atuendos, para vestir a tu colega, Vida. Es difícil. Lo sé. Faltan años, o nada. Ella en cualquier momento se puede ir. Me he enterado que hay veces que se queda poco, y en ocasiones se va sin despedirse también. Igualmente, no quiero que Vida, cuándo se vaya y me despida, me reclame no haberla vestido. Tampoco, espero que me demuestre que tus conocidos que no banco, la influyeron. Sí, esos. Los cuatro que arriba nombré (y otros más que no quiero recordar).

Para aquella altura, espero que no olvides mi dirección o teléfono, para visitarme o coordinar encontrarnos, y ver nuevamente qué onda.

En fín, todas son preguntas. Confusiones. Distracciones.

Sos difícil. ¿O yo lo soy? Que no me puedo enamorar de vos, el Amor.-

1 comentario: