Eso es lo que uno siente. ¿Nunca les ha pasado de sentirse sapo de otro pozo? No sé, creo que me está sucediendo. Uno en su vida privada lee y lee. Se informa de diversas fuentes, y luego fortalece sus convicciones o las cuestiona y las cambia. Pero qué raro me siento hoy. Porque sigo leyendo, y mis convicciones siguen cada vez más firmes. Sin embargo, cierto entorno, que cree ser objetivo, a uno lo acusa de ser o “ultra algo” o “anti ultra otra cosa”. Lo invitan a leer otras fuentes. Pero quienes me invitan, no pueden ver más allá de lo que uno comenta. ¿No se han dado cuenta de que las notas de uno, se basan en las fuentes que me invitaron a leer, y no sólo en las fuentes que leo? Yo creo que por el sólo afán de estar de un lado –del informante masivo que impone posturas propias a la sociedad-, se ha llegado al punto de acusar al que piensa diferente de necio, cerrado, soberbio, “ciego”, y cuántos adjetivos más que no dejan de querer remarcar que el atacado es un desinteresado por la realidad, que el acusador dice ver.
Pregunto yo, ¿no ha llegado un punto tal que ya las noticias agobian de negatividad? Ya llevamos años, en la realidad de tales noticias, de un país de cataclismos, de hundimiento, de estancamiento, de improductividad, de y de y de. ¿Estaríamos dónde estamos hoy si esos informes fueron reales? ¿O se está jugando con la información abundantemente masiva, que hace que el simple lector olvide el espacio y tiempo de las noticias anteriores?
Creería entender que no somos ni tan tan, ni muy muy. Todos jugamos por una camiseta. Puede que a simple vista está mal. Y claro que lo está, si es que se juega por una camiseta, y no por lo que representa esa camiseta. Continúo creyendo qué, la gran mayoría está jugando por la “imagen” de esa camiseta. Por lo bien parada que se encuentra esa camiseta, para un común social. Pero no se fijaron de qué y por quién está construida tal camiseta.
Como he leído por ahí, la moral es un conjunto de actos, que reiterados el uno al otro, hacen a la aceptación de conductas generales en un grupo social o una sociedad toda, y ésta la transmite a sus generaciones futuras. La ética, consiguiente a ella, es el trasfondo de lo que persigue uno con tales actos. Pueden ser éticos o no, dependiendo de si quiero conseguir el objetivo moral actual o, ir en contra de ella sin pretender cambios radicales. Pero puedo actuar diferente, y ser respetado, siendo un renovador moral, promoviendo ciertas conductas moralmente nuevas (cambio radical), y pasar a ser un inmoral (por ende, también sería no ético) para la moral que rige (ello es lo que entendí, claro). Seguro que sería peligroso, porque al pretender romper una moral, no habría “algo” concretamente estable que rija los “bueno” y lo”malo” / lo “correcto” e “incorrecto”. Pero lo que seguro, de una u otra forma, SIEMPRE va a quedar en evidencia, y seguramente la historia lo demostrará, será la hipocresía que se manejó. ¿Por qué? Porque muchos dicen ser “renovadores de lo actual”, pero no son más que una careta, que oculta un interés no social, sino personal.
Con ello quiero decir, y dejar en evidencia, los actos de ciertas dirigencias que han acusado a los dirigentes oficialistas, por ejemplo con candidaturas testimoniales, con compra de dólares, con el no diálogo, o con la presentación de sus declaraciones juradas. Ellos, los acusadores, alegaban una inmoralidad en tales actuares. Pero, ¿ellos no lo hicieron paralelamente a la presentación de sus acusaciones? O ¿la presentación a elecciones del Intendente de Daireaux (y tantos otros publicados en Clarín.com) no fue testimonial? ¿la compra de dólares de Clarín? ¿la aterrorizante Carrió, con sus no diálogos? ¿los rumores de sus seguidores de la supuesta venta de su hogar, para hacer investigaciones a Menem en Suiza, convirtiéndola en una "mártir en vida"? ¿De Narváez con problemas penales? Gente, si van a aceptar ciertas reglas del juego, a tolerar las jugadas. Y si proponen cambiarlas -que si hacen mal al país está perfecto- se hace con la frente en alto y limpia, para dar confianza a ambas dirigencias.
Entonces, nuevamente me pregunto ¿quién es el necio y cerrado? ¿Quién es el que escucha una sola campana, o lee sólo un autor? Dejemos de subestimar a nuestra Nación, y de jugar con la falta interpretativa del común de la gente, que cree entender, y aprende dos palabras nuevas y le cierran la boca a quién quieren voltear. Lo peor, que la cierran pero no por una crítica franca, sino por un agotamiento y despilfarro de información. Basta de comenzar la refutación a posturas opuestas, queriendo catalogar de “positivista”, “conservador”, “utilitarista”, “liberal”, “neoliberal”, "izquierda", o lo que fuere. Cada cuál sabe con quién se identifica. Y de hecho sabe, que hoy no se puede identificar al cien por cien con tales posturas. El mundo está muy diverso, dentro de un mismo poder. Basta de acudir a la agresión en debates informales, para callar al que piensa diferente. Basta de estar en un debate y acudir al número de sujetos a favor, para seguir opuesto a la postura criticada. Ahora seguramente leeré un“sos contradictorio Pato”. Y le respondo, NO. Soy sincero y controversial, que es diferente. ¿Por qué no se ve el contenido de las palabras? ¿Por qué uno no se anima a apartarse de lo que una sociedad cree que es lo correcto, cuándo capaz ese ser correcto, fue impuesto por un poder oculto?
Si, lo sé. Hay miedo al cambio. Miedo al cuestionarse. Reflexionemos. Pensemos distinto, pero respetemos al que no piensa igual.
Mi mensaje, no es para políticos ni similares, es para gran parte de la sociedad, que es el cambio de la política, y que hoy tiene acceso a todo lo informáticamente informado. A esa sociedad que no le es válido repetir esa chata, mediocre y harta frase “lo que sucede es que a los políticos les conviene no educarnos, así nos manejan”. Si flaco, eso en 1920. Estamos en el 2010. Si pudiste decir eso, podés ponerte a leer, y/o escuchar críticamente, y luego decir frases más constructivas. Felicitaciones, reconocieron su primer error: Falta de voluntad a la formación. Al fin y al cabo, todos cooperan para que sea así.
Como dijo el otro día un artista reconocido, mientras almorzábamos en La Plata: “Los melones, no se acomodan solos, sino con el carro andando”.-
miércoles, 17 de febrero de 2010
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