domingo, 29 de diciembre de 2013

El último.

Pensaba en la palabra "chocante", que se ha repetido varias veces en los últimos meses, para plantear nimiedades. La utilizaré yo esta vez.


Chocante es no extrañar tu cariño y verdadero ser. No extrañar tu sonrisa e inocencia , vestida de una seductora madurez improvisada.

Chocante es que se sorprendan y excluyan quienes adrede fueron ciegos y sordos, en ocasiones mudos, para no tener que pasar por la aceptación, tuya y de ellos, de lo que hoy para pocos es tabú. Éso no te atormentaba, te hería el abandono.

Chocante es continuar con la misma matriz de secretos y misterios, cuando vos hiciste para hablar y comunicar. Y no se podrá tapar. Grave es lo que hiciste, no lo que fuiste. Gravísimo es que te hayan influenciado con un "la vida es una mierda".

Chocante es que intente limitar mi dolor, cuestionando mi sentir, quien, en mi confidencialidad, vos tildabas de persona insana y tóxica.

Chocante es que hayas seguido sus frustrantes palabras. Para que luego te llore, porque tiene temor a hacer lo mismo que vos.

Chocante es que no hayas confiado en los que te queríamos, tus grandiosas amistades, familiares y quien fue un pequeño compañero, los que no te usábamos como experimento. Vos sabías que con nosotros "ésa" no iba. Loco no estabas, sí mal influenciado.


Chocante es que el último domingo del 2013, sea un Domingo 29.



Sorprendente es que este 2013 no estás como un año atrás para desearnos mutuamente un próspero Año Nuevo. Pero en tu memoria, el mío lo será.


Intrigante es que te despertaré, cuando seas más viejo y sabio. Pero primero transitaré la maravillosa VIDA.


Te extraña, te piensa, te abraza, te espera, te odia y quiere a la vez, te llora, te recuerda con risas... y con enroscadas discusiones. Te necesita sano...


                               Patricio.

viernes, 20 de diciembre de 2013

¿Por qué se paró el mundo?

¿Qué de del pasado te atormentaba? ¿QUÉ o QUIÉN te ha dañado tanto para vaciarte? ¿Tanta marca para perfectamente, mínimo, un año después? Una fecha, conjeturo, no casual.

Eras una incógnita; lo seguís siendo. Pareciera ser que sordos, ciegos, mudos deben desmantelar, de otro modo no hay motivo a tu decisión. 

No se te puede dejar ir si siempre hay alguien detrás tomándolo a uno del hombro, con dudosas intenciones. 


Extraño seamos lo tan perfectamente opuestos ideológicamente. Un pibe de extraña madurez e inocencia a la vez.


Extraño seamos tan nosotros detrás de nuestras paredes y bajo nuestras sábanas. Nuestros pudores y ansiedades desvanecidos en absoluto por la confianza y seguridad, por el querer y deseo que nos teníamos. Por la protección que nos ofrecíamos.


Extraño nuestros juegos de seducción. Nuestras peleas, distancias, y malas referencias de faranduleros. Aún luego de la aparente cima. Era mi motor el saber que estabas. Era mi motor saber que sonreías. 


Estaba elaborando proponerte volver. Te proyectaba cocinándote y que te me aparecieras de sorpresa para besarnos. Eras mi presente realidad en mis últimas sesiones de terapia. 


Hoy sos mi pasada realidad irreversible. Que me desgarra la garganta. Que me oprime el pecho una especie de fuerza que busca hacerlo sucumbir para luego estallar en llanto.


Desearía no exista la tecnología. Desearía no verte como una falsa opción a charlar.


Pero ahora necesito tu abrazo. Hoy yo necesito decirte más que nunca que te quiero. Que hoy lloro yo. Te lloro yo. Un egoísmo, 'yoismo' o lo que fuere, fundado en la incomprensión de la inexistencia física que haría colapsar a cualquier tolerante de lo invisible. Con el agravante que te siento en mis brazos; que te tuve acá, al lado mío, en mi cama.

Necesito mirarte a los ojos. Necesito de nuestras profundas charlas mirándonos a los ojos seguidas de un fuerte abrazo, purgando cualquier no entendimiento. Tengo masticado el corazón y destruida la razón.


Creí iba a ser fácil. Por lo menos comprensible debido a que la muerte es parte de la vida. Pero mentiras. Son puros discursos trillados para bachear tu abrupta ida. Incluso intentar creer en lo que no creo para decir "debes estar ahí"; más ilusiones para prolongar tu existencia.


Aún te siento, a mi lado, susurrando 'Pato, ¿dormís?', en una cálida noche como ésta.

"Me derrumbo y no me sale fingir".

jueves, 7 de noviembre de 2013

Temor

Hoy te soñé jugando. Fue grandioso y muy real. La cagada es despertar sumamente emocionado y completo, tomar el celular y caer en la realidad... que desde aquél día ya no te conectás. 

Pienso, ¿y si te escribo? ¿Qué necesidad? Si todos sabemos cómo y dónde estás. ¿Estás? 

¿Qué estarías haciendo? ¿Qué estás haciendo? ¿Qué hiciste?

Permitime seguir soñándote así... Necesito un poco más de aquella ilusión de Septiembre. Abrazar a la almohada fuerte y creer que sos vos... Imaginar tu piel. Conectarme con mi tacto. Intentar reproducir los diálogos y reirme solo. Es sumamente doloroso e inevitable.

Temo haberte querido más que "un querer". Lo vivido está y allí quedó. Pero no habrá nunca oportunidad para evacuar ese temor. Vivir con esta incertidumbre es duro.

Temo rozar la locura.

Te necesito. Y mucho.-

martes, 29 de octubre de 2013

Carta a vos

Querido:

  Me has hecho una marca, es indudable. Ha pasado un mes. Mis pensamientos estuvieron y están recurrentes estos días. Incluso yo me agoto de mí mismo. Pero la careteo, lo mejor que puedo. Aunque me salga mal, como ahora, como hoy.

            Desarmar mi mochila, días atrás, con mis cosas preparadas para ir a tu casa, con tu material de estudio, mi ropa… y un chocolate que te llevaba de regalo. Tenía la tonta ilusión de conservar todo tal cual quedó. No usarla más. Pero no, todo debe continuar.

            Qué desgarro al alma siento. Te necesito. Te extraño. Te quiero abrazar, fuerte… otra vez. Besarte la frente, pero con tu calor.

            Me dijiste “quereme, no te vas a arrepentir”.  Y te quiero, pero me quiero arrepentir. ¿Por qué? Porque nos soltaste la mano. Te informo, aunque sea tarde, que eras la primera persona a la cuál le desnudaba, sin pruritos, mi querer. Estaba aprendiendo a querer. Me habías pedido, en algún momento, que no te la suelte. No te la solté. Sin embargo, vos sí con esa puta y re puta decisión.

            Nos alejamos mutuamente. Yo porque no me hacías caso al querer ayudarte. Vos porque no querías ver la ayuda.

¿Qué necesidad? ¿Por qué? ¿Qué sucedió un 29 de Septiembre que te remordía tanto? ¿O son las poco creíbles casualidades de la vida?

Me dejaste dolor… angustia. Y recuerdos lindos que quiero volver a vivir.

            Esa sonrisa hermosa. Ese tirón del brazo cuando me hacías ofender, seguido de un beso, llevándome nuevamente hacia vos. Ese pedido de abrazo, a la hora de dormir, y que no te dé la espalda… que te proteja.

            Los “te quiero”. Los tanto “te quiero”, que han quedado en mi corazón.  “Patricio, ¿podemos hablar? Tenés 26 años sólo porque pasaron los años”. “Decile al pelu, que dice tu pareja que te quiere rapado.”

Tus ilusiones truncadas de “ser abogado, no sé cuando pero algún día lo seré". Y las mías, de esos tres últimos días hasta ése último mensaje tuyo, de volverte a ver... la más importante: la de darnos otra oportunidad.

            Me circula calor en la nuca, frío en la espalda, cuando pienso en lo que experimentaste. También, al intentar reproducir tu sensación, tus recuerdos de ese instante, de buscar lo desconocido.  Imaginar tu corazoncito, que tantas veces he oído latir, detenerse; al imaginar tus ojitos, casi achinados, cerrarse y sonrisa borrarse con tu voz desvanecerse. Y todo para siempre, sin vuelta atrás.

“Quiero vivir en libertad Pato. Algún día podré.”

            ¿Te volveré a ver? No sé. Lo que sí sé es que, mientras viva, tendrás un espacio guardado en mi corazón por si esa ilusión, de que vuelvas, se hace realidad. No comprendo la muerte. Menos si se trata de la tuya. Porque dabas sentido y contenido, a pesar de que ni algunos de mis mejores amigos lo sabían.

Busco creer en lo que no creo, para darte continuidad. Busco creer en algo que no sé si existe, lo que sea, para que me ayude a aceptar desde el agradecimiento 'de corazón' del día anterior, por estar a tu disposición, hasta el "NO" y el "BASTA" que diste a entender; ésto último no sólo a mí, sino a todos. 

“Te quiero Pato, nunca lo olvides (El ‘nunca’ es para que lo tengas siempre presente)”, me afirmaste.

            Necesito tu olor, tu ropa, tu calidez. TUS BESOS.

Escribir, llamar, ir, hablar… son acciones que no dejaré de hacer cuando las sienta. No las reprimiré más. Ayer fue tarde y un mañana no hubo, eso me deja perplejo.

            Me siento tan incomprendido en este dolor. Es un vacío inexplicable.  Un mes, triste y confuso. Uno de los más difíciles de los que llevo. Sos el responsable de esta sensación de propia locura, de esta ciclotimia que no puedo controlar.  El responsable de que tome esto, en ocasiones incómodas, con humor negro para no romperme en llanto. El responsable de que posea, reiteradas veces, miradas perdidas sin horizonte. Miradas buscando, capaz, proyectarte en algún espacio y tiempo especial. 

¿Qué necesidad de estar ahí frío, con gente desconocida, solo y sin abrazos? ¿Quién te va a mimar en la cabeza, hasta que te duermas, y respirarte en el cuello?

            Respondeme, por favor, te lo suplico… No tengo voz, ni fuerzas, para repetir estas preguntas… ¿quién va a responder mi llamado cuando deje de ser cagón en el amor? ¿quién va a responder mi mensaje de texto cuando haya una hermosa luna reflejada sobre el mar para ir a mirar?

            Ese aroma a verano. A aire fresco. Ese clima nostálgico de días marplatenses. O esa tarde de tormenta de verano, con el viento silbar por la ventana de tu casa, en Necochea, cuando nos besamos por primera vez. Parecía todo preparado para que se diera. Como lo extraño.  ¡CÓMO TE EXTRAÑO, carajo!

            ¿Quién me va a pedir ayuda con la Facultad? ¿Quién va a estar ahí para cuando me levante un día de sol radiante con ganas de escribirte? Quiero respuestas. Quiero me escuches… quiero escucharte y que me digas.  

Diste lugar a varias relaciones que ojala se hagan fuertes a
mistades, donde la muerte no será la que nos una, sino la vida y comprensión. El abrazo y el acompañamiento. Los buenos y malos momentos. Relaciones que espero todos podamos aprovechar y disfrutar.

Según se dice, nada se pierde, todo se transforma. Vos te has transformado en recuerdos nostálgicos, que serán día a día purificados por la felicidad, nuevas amistades, y ganas de seguir. Te has transformado en unión. En abrazos y gratos mensajes. En una lucha por vivir; en una lucha por querer y amar. En un dilema entre el temor y el coraje.

Te necesito para resolverlo. Para dar la vuelta de hoja y continuar el libro. SÓLO ESO.


                      Te extraña, recuerda y quiere,

                                                                  Pato


PD:  ¿Te acordás lo que me dijiste una vez? Estoy seguro que, en esa relación, era yo.

domingo, 6 de octubre de 2013

Semana

Una semana de aprendizajes. Por lo menos, consejos que brinda sólo la vida.

Hay que ABRAZAR, BESAR, decir TE QUIERO, decir TE AMO. Enviar ese mensaje que postergas. Realizar esa llamada que necesitas hacer. Ser PLENO y COMPLETO, aún con cosas por hacer.

No pidas consejos, si sólo el riesgo es tropezar por un rechazo. Si preguntas, es porque dudas. Si dudas, hay una parte de vos que quiere hacerlo. Decidí VOS. ¿Querés hacerlo? Hacelo. Al NO, ya lo tenés.

¿Podrías quedar como un TONTO? ¿Como un DÉBIL? ¿Tus amigos te tendrán que aguantar por una recaída? Tonto, es quien no hace. Débil, es quien cede frente al orgullo propio. Y tus amigos, que te aguanten; sino, son meros egoístas, encubiertos de sobreprotección.

AYER es TARDE. Y un mañana, puede no haber.

Hacelo. VIVÍ.-

Una semana de preguntas (las cuales en su momento iremos encontrando respuestas)

domingo, 29 de septiembre de 2013

Día para olvidar

Un día muy triste. Lluvia y despedida.

¿Por qué? Es lo único que me pregunto... Es lo que siempre te he preguntado. Nunca respondiste ni quisiste hacerlo...

Leandro, Lean, gordo, pancita... 

Quería volver. Estos tres días estuve como nunca entusiasmado y feliz. Expectante. Dicen que "los que se van sin que los echen, vuelven sin que los llamen". Y esta semana volví. Te quería sentir nuevamente... que me digas "¿me hacés ése arroz como preparás vos?".

Pero vos, te me fuiste. Y de golpe. ¿Cómo vas a volver?

Por lo menos, para que escuches que TE QUIERO.
Para darte el abrazo que te ofrecí ayer. Para acompañarte.
Para escuchar con tu voz "¿te despertaste?", y acto seguido una marca en mi cuerpo que no se me borraba con nada durante días.
Para poder decirte que siempre pensaba en vos. Que me hacías bien. Que nos hacíamos bien. Esa sonrisa hermosa que tenías. Esa sonrisa que también me pedías que te haga. Necesitabas sonrisas.

El mensaje tuyo de esta mañana... "Recién despiertooo. Que haces?". Y hace dos horas... recibo una llamada, creyendo que eras vos. Pero no, era para avisarme que te fuiste. Y que no ibas a volver.

¿Qué hubiere pasado si yo, en vez de ofenderme porque no reaccionabas, tenía el celular encendido? ¿Qué hubiere pasado si anoche, en vez de temer que me dejes plantado, te tocaba el timbre y me atendías para que te ayude con Economía y Finanzas?

Te espera, en casa, el material que te imprimí hace unas horas. Te espera, en casa, el último beso de adiós que no nos dimos en Necochea, por tonterías de pueblo...

Te espero yo... para decirte...

Te quiero Leandro Silva, sea donde estés. Te quiero y te extraño. Algún día nos volveremos a ver... y ojalá... allí, en algún lugar, poder AMARNOS.-