sábado, 22 de noviembre de 2014

El amor.

Hacerlo es hacerlo sin miedos, vergüenzas y con plena confianza. Donde su cuerpo es tuyo y el tuyo del otro. Donde el calor es intenso y la intensidad pasión. Donde el error es un juego y el juego es errar, para que el sexo sea diversión y la diversión sexual. El resto es simple sexo casual.-

domingo, 9 de noviembre de 2014

Exposición

Aparentemente el "enamoramiento" es un sentimiento siniestro que te hace depender de las decisiones de un tercero ajeno a vos. Está bien, uno toma decisiones; pero engañado y seducido por esa emoción. Si todo funciona, todos felices. Si algo no va, la incomprensión de ese estado sentimental fulmina la estabilidad psíquica de quien es víctima de amor (en cualquiera de sus formas).
No, a veces no daña. Es verdad. Pero que te expone y te pone en estado de vulnerabilidad, no caben dudas.-

lunes, 29 de septiembre de 2014

48 semanas.

Ya ha pasado un año. Un año sin el intercambio de un mensaje, de un “¿me llamás?”, o un “¿me podés ayudar en esto?”.
Un año de mucho contenido. Donde no sé si hablar de vos, sino de las consecuencias de vos (aunque quedaré corto, pero plasmaré lo que me surge hoy). Ya sin mucho desde el corazón, sino desde la razón. Como por ejemplo, la construcción de nuevos vínculos. Gratos y sanos. El valorar aún más la vida, aprovechando cada instante con los vivos que uno aprecia, sin perder tiempo en cuestiones nimias que son revertidas de inmediato. Ruptura de algunas estructuras y creación de nuevas prioridades que hagan al cuidado y protección del paso por este mundo.
Sin embargo, también me centraré bastante en lo siguiente: un año en el cuál desfilaron veintena de estilos discursivos para que uno amortigüe el dolor de tu repentina y decidida ausencia. Antes de continuar, quiero aclarar y recordarte que sabías lo que sucedería si hacías lo que hiciste: dar de hablar. Lo buscaste, ¿o creías que los que te queríamos te lloraríamos sin más y cada uno “pa’ su casa”? No. Necesitábamos construirte, saber el motivo, saber qué había tras esa decisión. Teníamos que desahogarnos, saber quién estaba detrás de tu nombre.
Esos discursos fueron desde un “lo siento mucho, Pato”, de gente que ni idea tenía de lo que sentía. Para pasar por un “era un cobarde, por eso lo hizo”, de sujetos que con el absurdo infame tapan el porqué de un acontecimiento (este mismo o cualquier otro). Hasta por un “andaba en cosas raras”, de demás personas alejadas que afirmaban, para sumar morbo y escandalización, lo que uno de cerca, en llanto, puede sentir o preguntarse, en la búsqueda del porqué.
Hasta los de los fatídicos, catingas y represores de emociones. “No digas, no subas, no hables eso, porque a sus amistades nos cae mal. No digas que extrañás abrazarlo, besarlo o que lo querés porque no puede DEFENDERSE. No es que tenga nada en contra de los homosexuales o bisexuales, todo lo contrario” y demás pelotudeces de ‘dinosaurias’ falsas amistades y vínculos que poseías.
Y eso es lo que me resuena más. Que me quitaron emoción a tu recuerdo y me agregaron rencor -no está para nada bueno-. ¿Qué es eso de “DEFENDERSE”? ¿Ser gay es una acusación de la cual hay que defenderse? Hay que tener cerebro chiquito y poco formado para creer ello. Pero tuvieron un mensaje claro y un par de cosas de las cuales preocuparse.
Por un lado, ofenderse con esto que estoy diciendo (que disfrutaré si así sucede), hacer terapia y aceptar que el mundo no será NUNCA como ellos pretendan. Sigue girando y aconteciendo, paralelamente a sus prohibiciones. No se enteraron, porque la hipocresía y ceguera no les dejó o no quisieron; pero sucedió.
Y por el otro que, muchachos, estamos grandes. ¿Prohibir? ¿El qué? Agregado y repitiendo lo anterior, el mundo sigue girando cuando se prohíbe algo que no debe ser prohibido por capricho de mamarrachas susceptibilidades que se solucionan con TERAPIA laica, constante, honesta y seria. ¿Ser gay es una injuria? No sabía que en el 2014, con un Estado que protege a los vínculos homosexuales porque los considera normales y habituales, decir que alguien es GAY afecta al honor y “buena fama” de la persona. ¿Es decir que las mujeres que me seducen, prejuzgando mi sexualidad, me injurian? Ignorantes y penosos. La vida llena de penurias hay que tener para sostener semejante disparate. Les recuerdo que, con idas y vueltas, un impass prolongado que en el final de su vida, por esas cosas de un supuesto “Dios” o “destino”, fue interrumpido pudiendo volver la ilusión… Lo nuestro sucedió y nos queríamos. Y mi derecho a realizar el duelo es más que legítimo, compartiendo, en mi ámbito privado, los lindos momentos que pasé con él.
Te cuento, estimado, que los aparté de mi vida. ¿Por qué? Porque no me va la gente que opina de la vida de la gente. Esa gente, es la típica que vocifera “los putos” jocosa y denigrantemente (como lo hacen con los “negros”, “los pobres”, “bolitas” o “paraguas”, etc.), en una reunión, sin percatarse que puede haber alguien allí pudiendo sumarse a la jerga por un tácito temor. Intentaron callarme afirmando que vos no habías dicho nada. ¡Y claro que no ibas a decir nada! Con un solo falso amigo que sea habitué de tus amistades, alcanza para que uno, a tu edad se atemorice y tenga que buscar señales. Esto último recuerdo que me lo dijiste en casa. “Un día, cuando yo sea libre y seguro, voy a encontrar la forma de decirlo, Pato.”. Vaya forma encontraste Aunque, la verdad, hoy día, dudo, casi afirmando, que este haya sido el motivo, sino más una manipulación a tu cabeza, malas influencias y poca atención.
A esos vínculos los detestabas y temías (me lo decías mil veces, che). Al principio, creí que estabas equivocado. Claramente, en esta, te doy la razón. ¿Para qué continuaste el trato? Si sabías que era contaminante y mala influencia, que te llenaba la cabeza como le hizo a algunos cercanos tuyos, cuando te fuiste por siempre, que le rinden tributo por un sospechoso ritual de delicadeza y atención, donde su speech se funda en “su culpa”. No entiendo ese vínculo simbiótico suicida y de honor a la ‘muerte’ cuando se está en plena VIDA.
Todo eso me hiciste procesar. No, no. Lo bueno no quedó opacado, por estos sucesos. Sólo tenía que desahogarme. Sí, perdón, a vos y a los que lean, por este vómito de bronca. Pero estos meses fueron de pocas palabras hacia vos. Y decidí hoy saldarlos, debido a que ha existido una especie de represión. Hoy, nadie me puede decir NADA. Y quien lo diga… Será de entrometido. Mi extrañarte, creo yo, fue muy distinto al de una amistad. Del closet salí hace años y un par de retrógrados no me van a meter allí nuevamente.
Pienso, al estar cerca de cualquier cuerpo, que puedo o puede trascender/me. Es decir, me diste, desgraciadamente, entidad a la muerte. Significado, que ni con la pérdida anterior de seres queridos pude comprender o adquirir con profundidad.
Eras parte para mí. Te pensaba y te pienso. Me duele tener en mis manos lo que quería darte. Sólo mis amigos de esa semana conocen la feliz ilusión que tuve por volverme a acercar a vos. Pero muy pocos saben del dolor que tengo y cargo en mis manos por tu ausencia. ¿Leerás que el amor que iba a entregarte quedó en mis manos?
Si, la palabra amor. La que nunca usé, antes, de modo sincero. La que te iba a decir. Y me odio no habértela dicho. Me da bronca decirla hoy.
¿Por qué te pienso? ¿Por qué? He soñado que te despedías... pero necesito recordarte o verte más claro. Quiero saber cómo estás. Que respondas los mensajes. La imaginación trabaja tratando de encontrar el fondo de la ilusión. Pero la muerte, en ocasiones, es incomprensible, y hace a la inmediata construcción de un muro entre la realidad e irrealidad.
Tu sonrisa. Tu juventud. Tus inocencias.
¿Qué te llevó a hacer lo que no correspondía? Hasta la mayor incomprensión tenía solución.
Pero no esto. Todo me lleva a querer compartirlo con vos. La sonrisa de cualquiera, me recuerda a la tuya. Los chistes de cualquiera, me recuerdan a los tuyos. Los buzos, la bombacha de campo, la simpleza, la madurez inmadura, las sombras. Los olores. Los momentos.
Pero no porque eras cualquiera. Sino, porque te creía único poseedor de aquello. Te quería compañero. Te hubiere querido en todo ello. Porque veía sólo en vos todo eso.
Hiciste grises mis septiembres. O por lo menos difíciles, hasta el momento.
Me da la sensación de no poder clarificar o explicitar tu ausencia.
Es vacío. Es querer sentir en las palmas de mis manos la calidez de tus mejillas. En mis labios la humedad de los tuyos... Silencio. Soledad. Falsas expectativas.
Es la ausencia eterna la que no puedo describir...
Te extraño y me ilusiono en cruzarte. ¿Dónde estás? Por favor... un mensaje. Uno solo.
Los que lean esto, imaginen un ser querido, pero querido, y profundicen su imagen. Mientras, abran la mano... y ciérrenla fuerte, para inmediatamente volverla a abrir. Sientan lo sentido. El calor propio, el de uno. Exijan silencio, cierren los ojos y, en sus mentes, pregúntenle algo. Escuchen la respuesta. Sientan el sonido de la distorsión, de la nada misma, o de la propia voz. Esa es la eterna ausencia.
A lo bueno, lo tengo perfectamente guardado en mi memoria para la tuya. Porque le escribo a tu memoria.
Hoy hace un año en que me he quedado con todos mis sentimientos, abrazos y tiempo en compañía que tenía para ofrecerte, con amor y dedicación… en las manos. Te lloro, aún te lloro. Me cuesta mucho palpar la ausencia, el vacío.
Te tengo en un ideal… Pero te quiero real. Cerrar y abrir los ojos, viendo al lado vacío de la cama, tratando de ver tu figura en la oscuridad que se mezcla tenuemente con el amanecer que se trasluce por la persiana. Recuerdo tu mirada. Sobre todo la de cuando despertaba y me mirabas. Es tan reciente y tan lejano a la vez.
Los aires cálidos de verano cuando comenzamos nuestra relación y la frescura de la primavera de tu ida… Pfff… La verdad, hacen en mi silencio, por más rodeado de gente que esté, a “irme” y pensarte.
Extraño tu tacto, tu “no me des la espalda” a la hora de dormir, las peleas y las risas. Tu “ah, pero que malote”, cuando me hacías ofender y me levantaba, sabiendo que ibas a tomar mi brazo para volverme hacia vos. Esos juegos de seducción que extraño y me cuesta volver a construir. La espontaneidad, las sinvergüenzas, la tranquilidad de la cabeza que traías. ¿Recordás que con vos comencé a dejar de fumar? No tenía necesidad de hacerlo. Cualquier ansiedad existente desaparecía. Aún conservo ese logro tuyo, porque aparte, también, me cuidabas y te importaba.
Sí, te extraño. Por siempre en mi memoria y corazón. Hasta siempre.