domingo, 29 de septiembre de 2013

Día para olvidar

Un día muy triste. Lluvia y despedida.

¿Por qué? Es lo único que me pregunto... Es lo que siempre te he preguntado. Nunca respondiste ni quisiste hacerlo...

Leandro, Lean, gordo, pancita... 

Quería volver. Estos tres días estuve como nunca entusiasmado y feliz. Expectante. Dicen que "los que se van sin que los echen, vuelven sin que los llamen". Y esta semana volví. Te quería sentir nuevamente... que me digas "¿me hacés ése arroz como preparás vos?".

Pero vos, te me fuiste. Y de golpe. ¿Cómo vas a volver?

Por lo menos, para que escuches que TE QUIERO.
Para darte el abrazo que te ofrecí ayer. Para acompañarte.
Para escuchar con tu voz "¿te despertaste?", y acto seguido una marca en mi cuerpo que no se me borraba con nada durante días.
Para poder decirte que siempre pensaba en vos. Que me hacías bien. Que nos hacíamos bien. Esa sonrisa hermosa que tenías. Esa sonrisa que también me pedías que te haga. Necesitabas sonrisas.

El mensaje tuyo de esta mañana... "Recién despiertooo. Que haces?". Y hace dos horas... recibo una llamada, creyendo que eras vos. Pero no, era para avisarme que te fuiste. Y que no ibas a volver.

¿Qué hubiere pasado si yo, en vez de ofenderme porque no reaccionabas, tenía el celular encendido? ¿Qué hubiere pasado si anoche, en vez de temer que me dejes plantado, te tocaba el timbre y me atendías para que te ayude con Economía y Finanzas?

Te espera, en casa, el material que te imprimí hace unas horas. Te espera, en casa, el último beso de adiós que no nos dimos en Necochea, por tonterías de pueblo...

Te espero yo... para decirte...

Te quiero Leandro Silva, sea donde estés. Te quiero y te extraño. Algún día nos volveremos a ver... y ojalá... allí, en algún lugar, poder AMARNOS.-